Álex

 

Álex malvivía como podía atado a una cadena oxidada que estaba enganchada a lo que quedaba de un coche, en un solar lleno de basura, sin ningún techado, y por supuesto sin poder moverse más que lo que la cadena le dejaba. Le ponían de comer cuando les parecía y daba igual si llovía a cántaros o si había 40 grados.

Estaba las 24 horas solo y nadie le hacía caso. Era dramático ver al perro cada día ahí atado, miraba a la gente pasar sin moverse, si llovía se empapaba y si pegaba el sol con fuerza, la chapa del coche no ayudaba… Es un perro noble y con muchas ganas de vivir. Ahora Álex está en una residencia donde puede jugar a diario y alucina. Después de estar atado sin apenas moverse, que ahora pueda ir detrás de una pelota es algo maravilloso. Tiene 8 años y clínicamente está muy bien.

Le encanta oler y oler el césped,  y es que para él, el césped es algo tan novedoso y con tantos olores desconocidos que le tienen absorto. Es un perro maravilloso y muy bueno.

Ojalá hubiera un ser humano tan maravilloso como él que le diera la oportunidad de conocer todo lo que se ha perdido. contactar con el albergue en el botón de mas abajo