Maya

Tiene 8 años, y prácticamente toda su vida ha estado para criar sin haber tenido cariño, juegos, aprendizaje, alegrías y todo lo que un perro puede tener con alguien bueno a su lado.

Es cariñosa y muy buena. Adora rebozarse por el césped y dar paseos, su vida encerrada en un solar rodeada de malas hierbas y 4 paredes sin nada más, han hecho que Maya sepa disfrutar cada segundo de su viaje en coche o de su paseo por el césped cuando le toca ir al veterinario.

Después de tanta agonía por haber sido utilizada para parir y no haber recibido nada de cariño o empatía, Maya merece un buen hogar. Alguien que sepa atenderla, que sepa enseñarla, que sepa y quiera tener paciencia si algo hace mal, ya que hay que tener en cuenta dónde y cómo ha vivido la mayor parte de su vida.

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